Escutar
Onde a paz não é cantada
prefiro não escutar nada,
o meu coração pertence
aos nobres guerreiros que
lutam por amor à Pátria.
O Mal que acusa uma
Nação daquilo que ele é,
nem mesmo apelando
à todo o alfabeto para
ocultar não vai dar pé.
Estão nos meus dedos
florescendo girassóis
para romper com medos,
e com toda a fé do povo
a Nação será reerguida.
O azul e o amarelo são
as cores do meu escudo
que iluminam mesmo
neste momento escuro
retribuindo a ofensiva.
Os artifícios do passado
para incitar genocídio
e crimes de guerra estão
vindo via folhetins e almas
vendidas fazendo vítimas.
Da trincheira universal
sou a combatente constante,
porque ninguém me põe
submissa ao autoritarismo
e pela liberdade sempre resisto.
Rodeio no teu Salto
No teu Salto pude escutar
a música e ler o poema
da mais linda cascata,
Amada Rodeio amada,
não saio por nada
desta cidade abençoada.
A necessidade pede
para a luz racionar,
Notícias do General
e da tropa eu quero escutar
e saber da harmonia voltando a reinar.
🍃🍃🍃
🍃🍃🍃🍃 Dois generais
foram degradados,
E sobre o General
e a tropa
Todos seguem
super silenciados.
🍃🍃🍃
🍃🍃🍃 Em exílio,
presos, tristes
ou fugindo estão
quase todos os Generais,
e não ter notícias
do General e tropa
vem me consumindo.
🍃🍃🍃
🍃🍃🍃
Quero paz
e não a guerra,
Estou a espera
do General e da tropa.
Pergunto: quando
a vida recomeça? 🍃🍃🍃
🍃🍃🍃
Um General e uma
tropa em detenção
é fortuna para qualquer
poeta lamentar,
e orfandade plena
para uma Nação chorar.
A cobiça elegante de escutar esses teus ais semitonados, Acariciam poeticamente os meus desejos ocultados, Sei que estamos apaixonados.
Acenda-me com o teu canto de amor baixinho para ninguém te escutar, Estou aqui na janela, bem do jeito Gabriela, Só para te encontrar...
Queria eu ser uma
Coruja-Orelhuda
para ter o poder
de escutar se o seu
peito está pelo meu
poeticamente a palpitar.
Resolvi escutar
a Lia de Itamaracá,
Enquanto olhava
as estrelas a cirandar
e comigo você não está,
Como estratégia
de forma que nem
mesmo você perceba;
Optei ser sorrateira
e te coloquei entre
os meus poemas
até o dia que decida
comigo encontrar,
juntos estrelar
e o amor aceitar.
E tudo que me cabe dizer, prefiro-me calar. Não quero competir com a minha paz. Quando isto acontece, sou eu que saio perdendo. O silêncio é quase sempre sábio; busco escutá-lo.
O meu Deus é invisível mas sempre me ajuda nas minhas batalhas, não fala mas sempre responde às minhas preces. Nunca o vi mas ele sempre me vê, nunca o ouvi mas sempre escuta as minhas petições, DEUS é TODO PODEROSO.
CÓMO SABER ESCUCHAR
Las palabras más comúnmente usadas significan cosas distintas para personas distintas.
A la mayor parte de nosotros nos preocupa casi siempre exponer nuestros propios puntos de vista, y tendemos a considerar lo que dicen otras personas como una tediosa interrupción del flujo de nuestras proprias ideas. Ideas cuya mayor parte son creencias sin experiencia. Lo que creemos no es descubierto por una serie de actos en la realidad, sino que nos es inculcado desde la infancia por nuestros padres, la escuela, la presión socio-comercial-religioso-política.
Ayer conversé con una persona que me pareció completamente ajena a lo que yo le estaba comunicando. Tuve ganas de decirle:
"Digo lo que digo, pero lo que tú escuchas no es lo que digo sino lo que tú crees que estoy diciendo. Olvídate de tus creencias, vacía tu mente, abre tu corazón y entonces escucharás lo que te dicen."
Vaciar la mente? ¿Cómo?
Cada uno de nosotros posee no solamente un yo, sino un auto-concepto. Todos suprimimos, hasta cierto punto, aquella información con la que no nos gusta enfrentarnos, ya sea sobre nosotros mismos o sobre cualquier otro asunto. El auto-concepto incluye solamente lo que somos capaces de decirnos a nosotros sobre nosotros mismos.
De la misma manera que el mapa no es el territorio, el auto-concepto, de igual modo, nunca incluye todo el yo.
Como el propósito básico de nuestra actividad vital es la protección, manteniemiento y perfeccionamiento de nuestro auto-concepto, teniendo gran prisa en llegar a ser más de lo que somos, defendiendo nuestras particularidades, no nos damos tiempo de escuchar a los otros. Pêro sí nos damos tiempo de enfurecernos y atacar a todo lo que se nos presenta como ajeno.
Esta actitud no nos permite desarrollarnos plenamente. Vivimos enquistados en nuestra personalidad infantil, encerrados en un mundo limitado, tal un pollo que no quiere romper la cáscara del huevo que lo contiene. Ese huevo está formado por la sociedad estacionaria, aquella que rechaza todo cambio esencial.
Una persona plenamente desarrollada está en y es de la sociedad de la que es miembro, pero no es prisionera de dicha sociedad. Sabe ver el autismo de los otros pero también puede reconocer y admirar cualquier valor que tengan los otros.
"Dado que pocos son verdaderamente sinceros con ellos mismos, es indudable que pueden existir en ellos pensamientos, sentimiento, deseos y necesidades que no han tenido ocasión de sentir. Si cambiara su actitud de defender tercamente sus auto-definiciones podrían despertarsus valores sublimes."
Cambiando nuestra mirada interior podemos liberarnos de esos problemas debidos a la carencia de conocimiento de nosotros mismos. Y el conocimiento de nosotros mismos es necesario y anterior a todas las demas clases de conocimiento.
¿Cuando decimos "nosotros mismos" debemos comprender que estamos separados de los otros, cual una isla? De ninguna manera. Somos una infima parte de una unidad eterna e infinita. Más que individuos somos una humanidad. Y más que eso: somos una unidad cósmica. No vivimos en un país, en un planeta, sino en un gigantesco, inmenso, misterioso, tremendo universo. Conocerse a si mismo es conocer el mundo infinito y eterno que está en nosotros.
Oir a los otros es oirnos. Amar a los otros es amarnos. Dar a los otros es darnos. Para saber escuchar es necesario saber hacer reinar el silencio en nuestro interior. El cerebro jace resonar en su materia, sin cesar, palabras que lo ensordecen. El corazón no piensa, late y esos latidos se unen a los latidos de todos los otros corazones.
Escuchar al otro es acompañar cariñosamente al auténtico yo del otro, sin aprobar o desaprobar su auto-concepto.
Fala comigo
Em voz alta
Pra que eu não possa ouvir a razão
Fala alto e em bom tom
Bata se for preciso
Muitas e muitas vezes
Não pare, não descanse
Sem você eu morro
Não sinto nada
Se agora você se agita
Sei que estou vivo
Fala comigo
E você quem quero escutar.
