16 poemas de primavera que despiertan emociones


Equipo editorial de Pensador
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Los poemas de primavera capturan la esencia de la estación que despierta la vida y el amor. A través de versos llenos color, la poesía nos ayuda a poner palabras a esa renovación que sentimos en el aire. Leerlos o compartirlos es una forma sencilla de conectar con la belleza de estos días, inspirarse o encontrar el poema ideal para dedicar, recitar o simplemente disfrutar en calma.

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.
Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil…
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.
Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé—, yo he maldecido
mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar…
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!

Antonio Machado

Con la primavera
mis sueños se llenan
de rosas, lo mismo
que las escaleras
orilla del río.

Con la primavera
mis rosas se llenan
de pompas, lo mismo
que las torrenteras
orilla del río.

Con la primavera
mis pompas se llenan
de risas, lo mismo
que las ventoleras
orilla del río.

Juan Ramón Jiménez

Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.

Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo...

No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a toparlas
entre los jazmines?

¿Cómo va a encontralas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma
en las pardas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas...

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.

Gabriela Mistral

Poemas de primavera cortos

Después de la aridez y la tristeza
y del invierno pálido, inclemente
hoy que ya vuelves, primavera ausente,
todo a tu aliento a revivir empieza.

¡Ah!, si también la juventud volviera
si el alma de ilusiones despojada
¡otra vez de ilusiones se vistiera!

Adela Zamudio

almendros en

Almendros en flor.
La primavera
se acerca.

Cerezos en flor.
La primavera
está plena.

Granados en flor.
Ya se aleja
la primavera.

José María Hinojosa

El pájaro ha venido
a dar la luz:
de cada trino suyo
nace el agua.

Y entre agua y luz que el aire desarrollan
ya está la primavera inaugurada,
ya sabe la semilla que ha crecido,
la raíz se retrata en la corola,
se abren por fin los párpados del polen.

Todo lo hizo un pájaro sencillo
desde una rama verde.

Pablo Neruda

Si vino la primavera,
volad a las flores;
no chupéis cera.

Antonio Machado

Poemas de la primavera con rima

Tú querías que yo te dijera
el secreto de la primavera.

Y yo soy para el secreto
lo mismo que es el abeto.

Árbol cuyos mil deditos
señalan mil caminitos.

Nunca te diré, amor mío,
por qué corre lento el río.

Pero pondré en mi voz estancada
el cielo ceniza de tu mirada.

¡Dame vueltas, morenita!
Ten cuidado con mis hojitas.

Dame más vueltas alrededor,
jugando a la noria del amor.

¡Ay! No puedo decirte, aunque quisiera,
el secreto de la primavera.

Federico García Lorca

Despierta la naturaleza de su sueño gris,
se viste de verde, de rosa y de añil.
Los campos florecen, los árboles también,
la primavera llena el jardín.

El sol se demora besando el balcón,
las aves tejen su canción.
El viento perfuma de azahar y miel,
y baila ligero en cada rincón.

Las mariposas pintan el aire,
hoy visito a mi madre,
los días se alargan
los niños saltan.

Llegó la estación que nos hace brillar,
con flores, con vida, con ganas de amar.
Bienvenida sea, con su luz y su afán,
la primavera vuelve a empezar.

Después del frío y la escarcha,
la tierra un nuevo traje estrena.
Se viste de color y marcha
porque ya llegó la primavera.

Poemas de primavera para niños

—Tío Pío,
en el cole me han pedido
que escriba una poesía
a la prima Primavera.

¿Tú quieres que te la lea,
y me dices lo que opinas?
—Sí, sobrina.

Se oye un pío, pío,
junto a la orilla del río.

¡Oh!, cosa maravillosa,
los árboles tienen hojas,
las mariposas tienen ojos,
las ristras tiene ajos.

Junto a la orilla del río
todo es belleza y sonrío,
se oye un pío, pío, pío.

La Primavera ha venido
y yo la he reconocido,
por el pío, pío, pío.

—¿Qué te ha parecido, tío?
—Demasiado pío, pío.

Gloria Fuertes

la primavera ha

La Primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.

Ha despertado la rama
y el almendro ha florecido
y en el campo se escuchaba
el gri gri del grillo.

La primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.

Antonio Machado

Con la primavera
Viene la canción,
La tristeza dulce
Y el galante amor.

Con la primavera
Viene una ansiedad
De pájaro preso
Que quiere volar.

No hay cetro más noble
Que el de padecer:
Sólo un rey existe:
El muerto es el rey.

José Martí

Poemas de primavera y amor

Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera;
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recojerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi frente…

Juan Ramón Jiménez

Llegó la primavera,
la tierra se viste de flor,
y junto a ella llega
el calor de tu amor.

Los pájaros cantan,
el sol brilla más,
mis sueños te nombran,
mi mundo es tu paz.

¡Toda la primavera dormía entre tus manos!
Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas
y erguiste, enajenada,
esa flecha de luz que impregna los caminos.

¡Toda la primavera!
Fervores del instante transido de capullos,
gracia tímida y leve del perfume sin rastro,
caricias que despiertan el sexo de las horas.
Brotaron de tus palmas en éxtasis gozoso
los trinos y las brisas. Y tu ademán secreto
despertó en rubores la pubertad del mundo.

¡Todo vino por ti! Porque tus manos lentas
ciñeron brevemente mi carne estremecida,
porque al rozar mi cuerpo
despertaste una flor que trae la primavera.

Ernestina de Champourcin

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